Inflamaciones Renales

Inflamaciones Renales

Las inflamaciones agudas pueden ir seguidas de otras de carácter crónico, más adelante o desde el principio.

Los síntomas son una orina abundante, más de noche que de  día, lo que molesta al paciente a obligarle a  levantarse con frecuencia de la cama. Esta orina es de color pálido, casi como el agua, escasa de densidad y suelen orinarse de  2 a 3  litros al día; no deja poso, es tranparente y no contiene, por lo general, materias albuminoides.

Esta  abundancia urinaria es una defensa corporal, más cuando la  enfermedad avanza, falla el corazón y la presión sanguínea no ayuda  a la expulsión de la orina, por lo que el paciente orina menos cada vez, con lo que no elimina  las sustancias residuales, especialmente la urea.

Los síntomas de las fases avanzadas son una tez pálida, anemia, perdida de la memoria, vista escasa, malhumor, inapetencia, ocena ( mal aliento ), diarreas abundantes, encías sangrantes, lenguareseca,  y ataques de asma. Es decir, el organismo está envenenado. Por lo común, hay hipertensión, y la enfermedad suele ser prolongada, y si no se combate de inmediato puede conducir a la uremia.

En esta condición hay que ingerir alimentos escasos en albúmina, evitándose por consiguiente la carne y el pescado, así como las legunbres secas, para reducir la  producción  de urea. Tampoco  son aconsejables las lentejas, los garbanzos, los cacahuetes, las setas, y en cambio son convenientes los zumos de frutas.

Hay que prescindir de la sal, sin intentar cortar los vómitos ni las diarreas, cuando tengan lugar.

Entre las hierbas medicinales a tomar, las más aconsejables son , vara de oro, flores de ortigas blancas, ebedul y levístico. Son recomendables los regímenes contra la acidez, o sea los  alcalinizantes como los cítricos, las manzanas y algunos vegetales, de los que los más importantes son los nabos, zanahorias, patatas, melones, ciruelas, apios, rábanos, pepinos, alcachofas, tomates, diente de león, lechugas y espinacas.

Cuando existe inflamación crónica el síntoma principal es la hipertensión, siendo los síntomas más importantes la irritabilidad nerviosa, oleadas de calor en la cara, sordera o ceguera momentánea, ahogos, palpitaciones, fuerte dolor temporal en una pierna; puede haber hemorragias en la retina .

El tratamiento consistirá en la supresión de sal y de líquidos.

Son muy aconsejables las medicinales diuréticas, así como  las hipotensoras, entre las que se encuentra el muérdago.

También ejerce un excelente efecto  una cura  de ajos, o al menos consumir un par de tostadas de pan untadas con  ajo y endulzadas  con miel, todas las mañanas como desayuno.

El olor a ajos desaparece masticando a continuación unas hojitas de perejil.