Piedras en el Riñón

Piedras en el Riñón

Las piedras en el riñón (o tambien conocidas por cálculos renales) son acumulaciones que se forman en la zona hueca de los órganos  glandulares, por la concentración de materias que normalmente deberían ser evacuadas disueltas en la orina. Suelen ser de tamaño muy distinto. Cuando son muy diminutas y en gran numero se les llama arenilla. Las de mayor tamaño son los cálculos  o piedras.

Dichas piedras se forman en torno a un pequeñisimo núcleo que igual puede ser pus, que células descamadas de la pared o un coágulo sanguíneo.

La piedra puede ser compuesta de ácido úrico, fosfatos, carbonos u oxalatos, o una combinación de estas sustancias, dispuestas por capas principales para la formación de las piedras.

Causas comúnes de las Piedras en el Riñón:

Una alimentación rica en materias formadoras de las mismas; por ejemplo, una abundancia de alimentos productores de ácido úrico, como la carne ( especialmente el cerdo), los embutidos, gran cantidad de legumbres secas, cacao, chocolate, y otros puede dar lugar a cálculos de ácido úrico o de oxalatos.

La segunda causa es una predisposición a la formación de piedras, aunque estas personas indudablemente cometen excesos en la alimentación. Es casi  seguro que tales individuos eliminarán esos residuos  en forma de arenilla sin formar piedras grandes.

Existen ciertas causas locales formadoras de cálculos, entre las cuales hay que citar las inflamaciones e infecciones de la pelvis del riñón, o la pared de las partes huecas del mismo.

Otra causa es la pobreza vitaminica en la alimentación, especialmente de la vitamina A.

Sintomas de los Cálculos Renales:

Puede producirse una alteración de la orina, puesto que una acidez o una alcalinidad excesivas  de la orina  favorece la formación de piedras, en el primer caso de ácido úrico, en el segundo de carbonatos o fosfatos.

Consejos:

El tratamiento a seguir en el caso de piedras en el riñón deberá, cuando se sospecha la presencia de ellas, orinar en un recipiente donde quedarán las  piedras  o la arenilla para que las analice un experto y determine a qué clase  pertenecen.

El régimen alimenticio a seguir será el vegetariano crudívoro, a ser posible, junto con los productos lácteos menos ofensivos al organismo, acudiendo a abundantes curas de frutas, sobre todo peras, manzanas, platanos y naranjas. Hay que tomar zumos frutales y de verduras, especialmente los que poseen vitamina A en abundancia, así como puerros, cebollas, rábanos, apio, diente de león, etc.

Naturalmente, es aconsejable no excederse en la comida, ni siquiera de las mencionadas verduras o frutas, y tomar mucho líquido para diluir la orina.

Los alimentos más aconsejables, debido a neutralizar la acidez, son: patatas, zanahorias, lechugas, escarolas, rábanos ( aconsejables en toda clase de enfermedades ), cebollas, berros, sandias (por su abundancia  de agua), naranjas, mandarinas, limones, uvas y fresas.

Hay que llevar, por otra parte, una vida activa, puesto que el excesivo reposo acentúa la tendencia a las piedras, tomar aguas  minerales abundantes en litina, como la de  Vichy o de  Malavella, tan corrientes en el comercio.

Respecto a las hierbas más indicadas mencionaremos la vara de oro, la arenaria, agracejo, diente de león, cola de maíz y vainas de judía, de las que se harán tisanas, si bien los jugos frescos de los espárragos, el apio y el diente de león son preferibles a sus tisanas.

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